Dormir poco aumenta el deseo de comida basura

La falta de sueño es una amenaza para la salud porque aumenta el deseo de comer comida basura

 

 

Dormir bien es uno de los pilares de nuestra salud y uno de los placeres que debiéramos disfrutar todas las personas, pero además de ser un placer también es un acto necesario para nuestro bienestar físico y psicológico.

Sin embargo un importante número de personas reconocen dormir poco y descansar mal. La falta de sueño tiene muchos efectos secundarios que afectan a nuestro día a día y también a nuestra salud futura.

Desde hace décadas, la media de sueño nocturno ha disminuido dos horas. En el mejor de los casos dormimos 7 horas. Paralelamente a la disminución de las horas de sueño hay un incremento de sobrepeso, la obesidad y la diabetes.

El apetito aumenta al dormir poco, privarse de sueño o no alcanzar un descanso reparador puede influir notablemente en nuestras decisiones alimentarias, tal es así que numerosos estudios científicos señala la razón por la cual nos apetecen más los alimentos concentrados de energía cuando hemos dormido poco.

También se observó cambios en las conexiones entre áreas del cerebro y el mal funcionamiento de algunos circuitos cerebrales que son los que conducen a preferir alimentos calóricos cuando no hemos descansado suficiente.

Igualmente en los centros del cerebro más profundos se detectó actividad,  los cuales “responden a las recompensas” y esas recompensas mayoritariamente son en forma de comida basura y alimentos poco saludables.

Se ha llegado a la conclusión de que las regiones cerebrales necesarias para ejercer juicios complejos “se embotan por la falta de sueño”, mientras que las estructuras primarias que controlan la motivación y el deseo se amplifican.

 

Una mala calidad de sueño se asocia con una mayor ingesta calórica: «comedores nocturnos»

 

Esta combinación de la actividad cerebral alterada y la toma de decisiones pueden ayudar a explicar el hecho de que las personas que duermen menos tienden a tener sobrepeso u obesidad. Así lo creen algunos expertos en el tema que tratamos.

Otro motivo que se defiende también como inductor de preferencia a comer ese tipo de alimentos poco saludables al dormir poco es “el olfato”.

Investigaciones llevadas a cabo con la universidad de Northwestern de Estados Unidos, sostiene que cuando has pasado una noche de insomnio se buscan alimentos ricos en calorías y grasas, por la acción del sistema olfativo. Según dicho estudio, cuando no se duerme lo suficiente, entra en funcionamiento un hiperimpulsor olfativo que agudiza los olores de los alimentos para que el cerebro pueda diferenciar mejor entre los olores alimenticios y los que no lo son. Casi a la vez, hay una ruptura en la comunicación con otras áreas cerebrales que reciben señales de alimentos. Y con eso, las decisiones sobre qué comer cambian, priorizando elegir alimentos con más calorías, ya que el cerebro es más susceptible a alimentos con olores tentadores.

 

El insomnio propicia el comer alimentos calóricos y poco saludables

 

Estos datos sugieren pues que dormir poco puede promover el exceso de comida más calórica, alimentos ricos en azúcar y grasas saturadas  y el riesgo que ello conlleva de padecer obesidad.

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