Prohibidos comer para dormir mejor

 Prohibidos comer para dormir mejor

Los helados debemos evitarlos antes de ir a dormir
Los helados debemos evitarlos antes de ir a dormir

 Para conseguir dormir mejor la alimentación juega un importante papel. La comida se asocia directamente con la serotonina, hormona clave que, junto a la vitamina B6, B12 y el ácido fólico ayudan a tener un sueño reparador.

Existen ciertos alimentos que aunque el organismo los vea atractivos, lo correcto es prescindir de ellos a la hora de irnos a la cama  por su poder de dificultar el dormir mejor e interferir en un sueño saludable y un buen descanso.

Nuestros patrones de sueño se ven afectados por lo que comemos antes de irnos a la cama. Para favorecer dormir mejor debemos evitar los siguientes alimentos:

Helados: Se ha descubierto que el ingerir mucho azúcar provoca pesadillas. Contienen mucha grasa que se digiere muy lentamente. No es saludable este alimento antes de dormir.

Chocolates, café, te, refrescos de cola: por su contenido en cafeína dificultan dormir mejor, incluso se utilizan estos para el efecto contrario, mantenernos despiertos.

Apio: sus propiedades diuréticas pueden propiciar la necesidad de ir al baño interrumpiendo el sueño. Por lo mismo debemos evitar también la sandía.

La pasta: Los carbohidratos que contienen en gran dosis, se convierten en grasa. Además poseen un alto índice glucémico que aumenta los niveles de azúcar dificultando dormir mejor.

La pizza: es un alimento que por el contenido de sus ingredientes ralentiza la digestión y puede robarnos sueño.

Queso: Es un alimento con demasiada concentración de calorías para consumir en la noche.

Cereales industriales: Contienen azúcares refinados y carbohidratos que alteran los niveles de azúcar en sangre y afectan el sueño. Cuando deseemos cenar cereales es prudente evitar las variedades que contengan azúcares añadidos y optar por los cereales integrales con carbohidratos complejos, de esta forma dormir mejor será más sencillo.

Dulces y golosinas: Sus altos niveles de azúcar generan energía que acelera el organismo e influyen en la mala calidad del sueño.

Ajos y comida picante o muy especiada : Cuesta digerirlos y estimulan los sentidos provocando desarreglos en el sueño.

Carnes rojas: Las abundantes proteínas que contienen hacen de ellas un alimento difícil de digerir  y por consiguiente provocando un mal descanso.

Alimentos grasos: Cómo hamburguesas, fritos, embutidos…hacen muy lenta la digestión pudiendo provocar malestar que puede dificultar el sueño.

Algunas verduras: Como el Brócoli y la coliflor, estas verduras contienen triptófano, un aminoácido presente en las proteínas, que regula el sueño y que juega un papel importante en la producción de serotonina, la hormona del sueño y del bienestar pero también tienen un porcentaje alto de fibra que hace que sea difícil digerir mientras dormimos. Otros alimentos ricos en fibra también son el repollo, calabaza, salvado, legumbres, vegetales de hojas verdes como la lechuga.

Alimentos que dificultan dormir bien
Alimentos que dificultan dormir mejor

El agua: ¿Cómo puede ser malo beber agua antes de irnos a la cama?

No es que sea malo, pero provocará el despertarnos con la necesidad de ir al baño y el sueño vera disminuida su calidad.

Frutas ácidas: Cómo la naranja, frambuesa o tomates crudos nos pueden provocar acidez, inconveniente que afecta a conseguir dormir mejor.

Alcohol: Interfiere en un sueño reparador, excederse con el alcohol hará que tengamos un sueño interrumpido. Es cierto que las bebidas alcohólicas nos adormecen y puede que a algunas personas les provoquen un sueño rápido. Sin embargo, lo cierto es que el consumo de alcohol reduce la duración de la conocida fase REM, que es la fase del sueño en la cual el cuerpo se recupera y prepara para el nuevo día.

Añadiremos también que no comer nada en la hora de la cena no es en absoluto aconsejable y es un gran error. Es malo para la salud.

Comer mucho tampoco es nada bueno, al acostarnos se reducen las funciones vitales y la digestión es más lenta.

Es aconsejable también hacer la cena 2 o 3 horas antes de irnos a la cama.

Todo esto nos ayudará a conciliar mejor el sueño y que este sea más reparador en el transcurso de la noche.

El dicho popular  “desayunar cómo un príncipe, comer como un rey y cenar cómo un pobre” es muy sabio.

Dormir desnudos, un hábito saludable

Dormir desnudos tiene múltiples beneficios
Dormir desnudos tiene múltiples beneficios

Dormir desnudos

Todos sabemos que dormir es uno de los placeres más necesarios e importantes de las personas, pero dormir desnudos lo es aún más. A pesar de ello muchas personas son reticentes a ello y son ajenas a los beneficios que proporciona este hábito tan saludable.

Además de lo cómodo que es dormir desnudos, existen beneficios para nuestra salud y para la vida sexual de pareja, que pueden convencernos para empezar a poner en práctica este hábito tan saludable.

Vamos a comentar algunos de estos beneficios:

Descansamos mejor desnudos, mientras dormimos, nuestro cuerpo regula la temperatura, si sentimos calor e impedimentos para evitarlo, nuestro cerebro se despierta para poner solución. Con poner ropa de abrigo adecuada en la cama, que esta sea transpirable para que el aire de la habitación pueda circular a través de ellas y llegar a nuestro cuerpo es suficiente, se trata de usar tejidos que no bloqueen el aire ni nos mantengan demasiado calientes para así no anular los beneficios de dormir desnudos. Al dormir desnudos y con la ropa de cama necesaria para no sentir frío el organismo encontrará la temperatura corporal idónea, el cuerpo se sentirá más ligero, se moverá con facilidad disfrutando así de un sueño más prolongado y profundo, nuestro cerebro trabajará mejor y las hormonas realizarán su función correctamente, mejorando por tanto nuestro estado de salud.

Los expertos en estudios del sueño dan mucha importancia a tener una temperatura adecuada para conseguir un sueño profundo. Cuando nos dormimos el cerebro envía mensajes a los vasos sanguíneos para que liberen calor, por lo que es importante no taparnos demasiado y conseguir que el cuerpo esté menos caliente de lo normal para que el cerebro regule la temperatura sin problemas .

Dormir desnudos facilita que nuestro cuerpo se enfríe y que el cerebro haga su función correctamente.

Si mantenemos la temperatura corporal por debajo de los 21ºC la melatonina y las hormonas anti-envejecimiento se liberan más fácilmente, con lo cual se reduce el estrés y se mejora el estado de ánimo proporcionando un mayor bienestar emocional a la vez nos ayudará a mantenernos más jóvenes regenerando las células de la piel.

Los niveles de azúcar en sangre serán más estables por lo que el riesgo de diabetes disminuye.

La calidez que nos proporciona el pijama es un buen nido para que hongos y bacterias se proliferen  y aumente el riesgo de sufrir infecciones, con lo cual se sabe que dormir desnudos protege nuestros órganos sexuales.

Dormir desnudos regula también los niveles de “cortisol” que es la hormona que ayuda a prevenir la presión arterial alta, el colesterol, controla el apetito, las interrupciones de sueño e incluso la bajada de la lívido.

Dormir desnudo en pareja aumenta la segregación de oxitocina.
Dormir desnudo en pareja aumenta la segregación de oxitocina.

Dormir desnudos reduce el estrés ya que ayuda a regular sustancias naturales del cuerpo y las hormonas. Aumenta la “oxitocina”, la llamada hormona del amor que hace frente al estrés y la depresión, a la vez que si se duerme en pareja contribuye a la mejora de la vida sexual. Esta hormona tiene también un efecto protector sobre el corazón ayudando a reducir la presión arterial.

Al reducir el nivel de estrés y en consecuencia la ansiedad evitaremos comer en exceso, así mismo al tener más sensación de fresco o frío se activa la grasa marrón, encargada de generarnos calor, trayendo como resultado la quema de calorías, queda demostrado con esto que dormir desnudos ayuda a adelgazar.

Dormir desnudo te ayuda a bajar de peso y te hace sentir más feliz
Dormir desnudo te ayuda a bajar de peso y te hace sentir más feliz

También se ha descubierto que dormir con ropa o cubrirse con mantas gruesas  y de abrigo impide que la hormona del crecimiento, encargada de reparar los músculos, la densidad ósea o el crecimiento de los órganos internos realice su función de forma adecuada.

Resumiendo  diremos que durmiendo desnudos descansaremos mejor, el sueño será más profundo y prolongado, los niveles de estrés se  reducirán, la vida sexual se verá mejorada, mejores niveles de azúcar en sangre, así como mejora de la presión arterial, el colesterol , el peso e incluso evitará la bajada de la lívido.

Aprovechando la llegada del buen tiempo ¿por qué no nos desprendemos de determinadas prendas al dormir y hacemos de ello un hábito saludable?

Los beneficios como veis son numerosos.

Soñar mientras dormimos

 

 

Vamos a hablar sobre el acto de soñar mientras dormimos.

Mientras dormimos siempre soñamos
Mientras dormimos siempre soñamos

 Una tercera parte de nuestra existencia la pasamos durmiendo. Es mucho tiempo cómo para no prestar  atención a lo que ocurre mientras dormimos.

Si  dormir es un hecho apasionante de un gran misterio que realiza nuestro cerebro. Soñar lo es aun más, esa inmersión en otros mundos, con sus propios personajes, reglas y situaciones muy distintas a las que tenemos en la vigilia.

Soñamos como parte normal del funcionamiento de nuestro cerebro cuando dormimos.

Las distintas etapas del dormir tienen distintas funciones dirigidas a nuestra sanación y funcionamiento óptimo. Se sabe que el soñar tiene una importante función en el procesamiento de información. Eso quiere decir que soñar es importante para nuestra memoria y nuestro pensamiento.
El soñar funciona para integrar nuestras memorias en el cerebro. Estudios han demostrado que si se interrumpe nuestras etapas de soñar no recordamos tan bien la información. Psicológicamente el soñar sirve para explorar posibilidades, cumplir deseos, reflejar preocupaciones y experiencias del vivir diario.

El cerebro continua trabajando mientras dormimos. las neuronas se activan en completa sincronía solamente en segundos para procesar la información que se ha recolectado durante el día.
El cerebro continua trabajando mientras dormimos. las neuronas se activan en completa sincronía solamente en segundos para procesar la información que se ha recolectado durante el día.

Los sueños también permiten que se manifieste nuestra intuición. Cuando desarrollamos la capacidad de controlar nuestros sueños (un fenómeno conocido como sueños lúcidos) podemos utilizar nuestros sueños para la creatividad, el desarrollar nuestra capacidad intuitiva, el contestarnos preguntas y el practicar vivencias que podemos traer al mundo consensual cuando estamos despiertos.

Típicamente en nuestro cerebro los ciclos de sueño más largos suelen ser de aproximadamente media hora. Sin embargo dentro del mundo de nuestros sueños el tiempo es subjetivo y cambiante. Un sueño puede parecer que dura desde minutos hasta años durante el desarrollo de un sueño particular. EL sueño puede manifestarse como una película en la cual se salta de un evento a otro.

Algunas personas dicen que nunca sueñan. Esto es falso. Simplemente es que no  recuerdan sus sueños. Todos soñamos, pues el estado del cerebro asociado con los sueños es necesario para seguir viviendo. Pero no todos nos recordamos de nuestros sueños. La mayor parte de la gente no duerme lo suficiente para entrar en los períodos de sueño largos pues la mayoría de la población duerme menos de lo que debería dormir.  Otros factores como medicamentos y substancias también afectarían nuestra capacidad de recordar nuestros sueños.

Nuestros cerebros tiene mecanismos que hace que se nos olviden nuestros sueños pronto después de despertarnos, pues se desactivan los centros cerebrales asociados al sueño y se activan las estructuras cerebrales que usamos en nuestro vivir diario para pensar, sentir y movernos en el mundo. También se entiende que “borramos” nuestros  sueños para que el material de nuestros sueños no se filtre a nuestra realidad consensual. ¿Alguna vez seguramente os habéis preguntado si lo que acabáis de recordar fue algo que te pasó o fue un sueño? Para que no  pase esto constantemente es que se estima que olvidamos nuestros sueños. (Dr. Douglas Romero, Psiquiatra)

Soñar es una actividad fascinante que nos ocurre noche tras noche y sobre la cual existen muchos estudios científicos y teorías al respecto.

La primera opinión fue la de S. Freud que cuenta que los sueños expresan los deseos más prohibitivos de la persona y buscan satisfacer  esos deseos.

Los sueños son la principal vía por la que el inconsciente se expresa y satisface deseos, aunque a veces no nos lo parezca, cuando son sueños aterradores, inquietantes o pesadillas. Son mensajes en clave que hay que descifrar.

Cuando soñamos nuestro cerebro intenta solucionar los problemas que nos ocupan durante el día, pudiendo ser un reflejo tal cual o algo simbólico de lo que ocupa nuestra mente, de nuestros miedos, de nuestros deseos. De ahí vienen a veces las pesadillas.

Estudios más recientes detallan que los sueños son porciones de memoria del día anterior que nos ayudan a recordar y no olvidar, a retener todo lo aprendido.

Otra teoría defiende que los sueños son una especie de “almacenamiento temporal” de la conciencia, recuerdos que están ahí justo antes de pasar de la memoria de corto plazo a la memoria a largo plazo. Serían un “flash” antes de la foto.

La teoría del médico e investigadora Deirdre Barret, sugiere que los sueños son cómo un teatro en el que somos capaces de resolver problemas con mayor eficacia que cuando estamos despiertos. Que es otra forma del pensamiento, es un estado diferente al que tenemos cuando estamos despiertos. Aunque estemos soñando seguimos trabajando para resolver los mismos problemas que nos inquietan cuando estamos despiertos. Todos somos conocedores del dicho “consúltalo con la almohada”.

El color de los sueños depende del estado de ánimo que tengamos en cada momento. Es posible soñar de forma muy detallada incluyendo el color y otras de manera muy simple y en blanco y negro
El color de los sueños depende del estado de ánimo que tengamos en cada momento. Es posible soñar de forma muy detallada incluyendo el color y otras de manera muy simple y en blanco y negro.

Cuando soñamos, concretamente en la fase REM del sueño, las sustancias químicas generadoras de estrés dejan de producirse y el cerebro procesa las experiencias emocionales del día a la vez que suaviza los recuerdos negativos o dolorosos, tal y como concluía recientemente un estudio neurocientífico de la Universidad de California en Berkeley.

Lo que hueles mientras duermes afecta al contenido de tus sueños. A esa conclusión llegaron científicos alemanes en un estudio presentado ante la Academia Americana de Otorrinolaringología. Comparando los efectos de oler a rosas y respirar el hedor de huevos podridos mientras dormimos, los investigadores comprobaron que el tono emocional de los sueños es positivo en el primero de los casos y negativo cuando el olor resulta desagradable.

Existen algunas teorías más al respecto pero la verdad es que todavía no sabemos cuál es exactamente la naturaleza y la función de los sueños en el ser humano

.Lo que está demostrado es que soñamos cada noche aunque muchas veces no nos acordemos, la duración de los sueños puede variar. Mientras dormimos pasamos por una serie de fases alternas de sueño intermedio. Dentro de estas fases, una de las intermedias, llamada REM (movimiento rápido de ojos), nuestra actividad cerebral es máxima y es ahí donde los sueños son más intensos y sucede en el último tramo del sueño. Durante la noche tenemos varios sueños que pueden durar hasta veinte minutos.

Que sepáis que es necesario e imprescindible soñar. Se ha demostrado que la ausencia de sueños conduce al individuo a alteraciones mentales.

Así que ya sabéis es imposible no soñar, no dudéis de la riqueza de vuestra imaginación y no dudéis, hay sueños que terminan por cumplirse, no los perdáis de vista mientras los perseguís.

Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto. (W.Shakespeare)
Un hombre que no se alimenta de sus sueños envejece pronto. (W.Shakespeare)

 

Si es bueno Vivir, todavía es mejor Soñar y lo mejor de todo Despertar…….A soñar….!!!

 

 

 

¿Se puede dormir bien con el trabajo nocturno?

Existen trabajos nocturnos necesarios para el bien de la sociedad
Existen trabajos nocturnos necesarios para el bien de la sociedad

¿Dormir bien es posible trabajando por la noche?

Los seres humanos somos en general diurnos, nuestro cuerpo está preparado para ello. Para dormir bien la actividad laboral debería realizarse durante el día para lograr una coincidencia entre actividad laboral y actividad físiológica. Sin embargo son muchos los trabajadores que prestan su servicio a la comunidad mientras el resto dormimos, personal sanitario, vigilantes de seguridad, policías…etc. El trabajo nocturno es necesario en muchos casos y con cambios de turnos en muchos de ellos.

Esto repercute en el organismo, lo ideal para dormir bien sería trabajar de día y dormir de noche. ¿Es capaz el cuerpo humano de acostumbrarse a trabajar por la noche, puede el hábito hacer que se adapte a ello y conseguir dormir bien?

La existencia de efectos negativos sobre la salud de los trabajadores es una realidad, los ritmos biológicos naturales programados para trabajar durante el día y descansar durante la noche se ven alterados, dormir bien tiene sus inconvenientes.

El ciclo de sueño –vigilia que se repite en nuestras vidas está regido por un “reloj biológico” interno que nos dicta cuando despertar y cuando dormir. A este ciclo se le denomina ciclo circadiano y abarca 24 horas y son los más afectados.

Estos ritmos biológicos coinciden con los estados de vigilia y sueño, siendo la mayoría de ellos más activos durante el día que durante la noche.

Los trabajadores nocturnos sufren inconvenientes para dormir bien
Los trabajadores nocturnos se ven afectados por los cambios del ritmo biológico

Al cambiar los ciclos sueño/vigilia, estos ritmos se desequilibran, pero recuperan la normalidad cuando se vuelve a un ciclo normal. Esto obliga a estos trabajadores a cambiar su ciclo normal de actividad-descanso, obligándole a ajustar sus funciones al periodo de actividad nocturna. Esto acarrea un cambio en las funciones corporales, que aumenta con el número de noches trabajadas, pero que no llega nunca a ser completo, mostrándose dificultades para conseguir dormir bien. Las alteraciones son debidas a la estabilidad de estos ritmos y a su dificultad para adaptarse a modificaciones externas. De hecho el cuerpo está sometido a una tensión continua en su intento de adaptarse al cambio de ritmo.

Sobre si es el cuerpo humano es capaz de acostumbrase a estos cambios, son muchos los estudios que se han llevado a cabo en este tema, sin embargo la investigación no es del todo concluyente. El hábito efectivamente va haciendo que el cuerpo se acostumbre a ello aunque no todas las personas tienen el mismo poder de adaptación. Lo que parece claro es que el trabajador a turnos está menos satisfecho en su trabajo que los que gozan de un horario fijo. Así mismo, es comúnmente aceptado que el trabajo a turnos y sobre todo el nocturno, crea problemática humana con efectos sobre la salud y la vida social y familiar del trabajador.

¿El descanso durante el día no es entonces tan reparador como el de la noche, resulta contraproducente, dormir bien es posible?

Existe un mayor riesgo de algunas enfermedades como las cardiovasculáres, puede que las personas que se adaptan mejor no sufran efectos a largo plazo y otras que les resulte más difícil la adaptación y son más propensos.

El descanso efectivamente no es igual de reparador y existen alteraciones del sueño en muchos casos, derivadas de este cambio de ritmo biológico. Para garantizar el descanso y la recuperación de la fatiga diaria, se deberían respetar 7 horas de sueño nocturno de manera que puedan darse todas las fases del sueño y se facilite la recuperación física, durante las primeras horas de sueño, y la recuperación psíquica en las horas posteriores. Esto no puede darse en el trabajo por turnos porque el sueño se ve alterado, no produciéndose nunca una adaptación plena al cambio horario. Estos trabajadores a turnos suelen dormir entre 1 y 4 horas menos que el resto.

No hay que olvidar nunca que la biología del ser humano es diurna, y que el trabajo a turnos supedita la naturaleza a la organización del trabajo.

¿Se puede hacer algo al respecto para conseguir paliar estos efectos negativos y conseguir dormir bien?

Como los mayores problemas de los trabajadores nocturnos están relacionados con las alteraciones en el sueño y sus consecuencias, la mayoría de recomendaciones están orientadas a tener un buen descanso.

Es aconsejable mantener un horario regular de sueño y vigilia incluso los fines de semana o días de descanso. El tiempo destinado debe ser como mínimo 7 horas de sueño ininterrumpidas. Cuando el trabajo es a turnos es más complicado, se trata de ajustarlo lo más posible, por ejemplo al salir de los turnos de noche, tener un corto sueño al llegar a casa y acostarse por la noche un poco antes. En definitiva marcar un horario de sueño adecuado y tratar de mantenerlo.

El trabajo a turnos crea más problemática para dormir bien
El trabajo a turnos crea más problemática de adaptación

Una vez terminado el trabajo la prioridad es el descanso, es importante acostarse al acabarlo, en el camino de vuelta a casa el poner gafas de sol ayuda al cerebro a aumentar la producción de melatonina y es necesario organizar la vida de acuerdo al horario de sueño y no al revés

Llegados a casa sin demora en el tiempo hay que acostarse y la habitación tiene que reunir todos los requisitos que en la noche, la oscuridad, el silencio, la temperatura. Si existe riesgo de que el sueño se vea interrumpido por ruidos o luz, existe la opción de poner tapones en los oídos y un antifaz para conseguir la oscuridad total.

Si no se consigue dormir bien y lo suficiente se puede echar una siesta como de 45 minutos antes de ir al trabajo, ayudará a mantener el estado de alerta óptimo y una mayor concentración.

Si existe la posibilidad a mitad de la noche de echar otra pequeña siesta también reconfortaría y se llegaría al final de la jornada en mejores condiciones.

Después de dormir las horas recomendadas ya se puede programar las actividades que se deseen, es necesario este orden. Hay que organizar la vida de acuerdo al horario de sueño y no al revés. El sueño es primordial, de él va a depender la salud y bienestar de la persona.

(Alguna información ha sido recabada del Gabinete de salud laboral de CC.OO de Castilla La Mancha)

 

 

 

Consejos para madrugar y levantarnos con buen pie

Madrugar y levantarse con buen pie
Madrugar y levantarse con buen pie

Madrugar influye de forma muy positiva en el estado mental. Madrugar influye en nuestra satisfacción vital, autoestima y felicidad. Sin embargo es elevado el número de personas que les cuesta mucho madrugar y todavía más levantarse con una sonrisa y recibir el día con buen ánimo.

Para muchos la hora de sonar el despertador es frustrante, se desea seguir en la cama y el típico “otro ratito más” es muy común, apuramos hasta la hora límite para levantarnos de un salto de la cama y apurarnos en todos los quehaceres medio dormidos y con desgana. El resultado  es que empezamos el día con mal pie.

Los expertos dicen que terminaremos bien un día según la actitud con la que lo empecemos.

Existen técnicas que transformadas en hábitos pueden ayudarnos a que el descanso sea mejor a madrugar y a levantarnos de la cama sin sueño de forma plácida y relajada.

Vamos con esas técnicas o trucos:

Si empezamos planificando la noche anterior las tareas del día siguiente nos ayudará a levantarnos más predispuestos a comenzar la mañana sin prisas, cosas como organizar nuestro vestuario del día siguiente y el de los niños si los hubiera, organizar papeles que necesitemos la próxima jornada, las llaves, mochila de los niños…etc…es un ejemplo de tareas que podemos dejar ya preparadas la noche anterior.

Para despertarnos mejor que nuestro despertador sea algo agradable, no sonidos que nos asusten y malhumoren, puede ser un sonido inicialmente suave y melodioso para ir subiendo poco a poco el volumen. Despertarnos con música, alguna canción que nos guste o algún sonido de la naturaleza como el agua, las olas, el viento, la lluvia, cantos de pájaros…….nos transmitirá todos buenas vibraciones .

Si nos acostumbramos  además a poner el despertador siempre a la misma hora facilitará el que nuestro reloj biológico se habitúe a esa rutina y acabaremos despertando sin necesidad de despertador.

Es el momento entonces de desperezarse, poco a poco nos estiramos como un gato que es un verdadero maestro en este arte, así activamos el cuerpo, este gesto placentero nos libera de tensiones y nos aporta bienestar. Hacemos unas respiraciones profundas llenando nuestro abdomen de aire y lo exhalándolo poco a poco, esto nos cargará de energía.

No es necesario levantarse inmediatamente, nos tomamos unos minutos más para  para unos pensamientos gratificantes, por ejemplo  el placer de la ducha que vamos a dar, el desayuno tan apetitoso que nos vamos a tomar, traer a nuestra memoria el aroma del perfume que nos vamos a poner. Existen cantidad de momentos agradables que muchas veces no los sabemos valorar.

También existe algo muy poderoso para ilusionarnos y motivarnos a madrugar y levantarnos, es ese sueño que estamos persiguiendo y que vamos a tener la oportunidad de correr ese día tras él.

  • Está demostrado que nuestro cerebro no se acaba de despertar hasta pasados 30 o 45 minutos desde que nos levantamos, este proceso lo podemos hacer más corto y de la mejor manera de diversas formas.

Beber un vaso de agua al levantarse debería ser un gesto cotidiano, nos hidrata después de varias horas sin hacerlo.

Madrugar y hacer unos minutos de caminata sería lo ideal, en muchos casos no será posible y se puede sustituir con unos ejercicios de estiramientos y abdominales  que ayudaran a los músculos a entrar en acción.

Una ducha alternando temperaturas de agua para acabar con agua fría nos estimulará y revitalizará al incrementar el ritmo sanguíneo y el cuerpo ya empezará a notar los beneficios de madrugar.  Lo recomendado es un baño caliente por la noche, antes de irse a dormir si tenemos problemas de sueño. Por la mañana el agua caliente haría el efecto contrario a lo que nuestro cuerpo necesita, nos invadirá un estado de sopor y reposo. Este hábito no se suele tener y las ventajas superan a lo desagradable que pueda parecer, si aguantamos unos segundos tan sólo al acabar el agua fría sería suficiente y si lo acompañamos además tatareando alguna canción, silbamos, reímos , damos unas palmadas  y hasta movemos un poco el esqueleto, disfrutaremos de  un subidón de optimismo.

Momentos agradables al levantarnos
Momentos agradables al levantarnos

Un momento importante es el del desayuno, mientras lo hacemos podemos ventilar el dormitorio y airear el colchón y la almohada que han estado toda la noche soportando la transpiración de nuestro cuerpo. No olvidarse de darse un buen homenaje en esta comida que es considerada la más importante del día, el madrugar nos permitirá preparar algo apetitoso y placentero a la vez que energético para tener combustible suficiente hasta la próxima comida. Se debe tomar con calma y dándonos un tiempo para disfrutarlo de manera relajante. Nada de café y listo….el cuerpo necesita de fibra, proteína y algo de fruta.

Madruga y desayuna saludable
Madruga y desayuna saludable

Estas pautas harán que madrugar se convierta en un hábito atractivo  y que salgamos de casa con una buena actitud, el día está para disfrutar de su camino y cada paso. Se vivirán sin duda cosas maravillosas, también existirán las no tan maravillosas pero  esas las vamos a recibir con buen talante. Todo se puede ver de muchas maneras.

Un buen despertar comienza con un buen sueño y para que ese sueño sea reparador, saludable,  y nos prepare para enfrentarnos a la aventura del nuevo día necesitamos un Sistema de descanso adecuado, todo lo que hemos dicho sobra si no nos levantamos descansados y regenerados.

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El sueño es el principal causante de nuestro bienestar al día siguiente, de él depende en gran parte  que nos levantemos con buen pie.